¡GRASA JOVEN!
Por Miguel Ángel Avilés
Seguramente al caminar por las concurridas calles del centro histórico y las principales avenidas de la ciudad de México, usted ha visto los carritos donde diariamente los aseadores de calzado, coloquialmente conocidos como “boleros”, realizan su labor diariamente, en un horario que va de la 7 u 8 de la mañana a las 3 de la tarde, dependiendo del punto de la urbe y el trafico de transeúntes.
Posiblemente lo que ignora es que se encuentran agrupados en un sindicato, denominado Sindicato de Trabajadores Limpiadores de Calzado del Distrito Federal, la agrupación aglutina a 5 mil 300 lustradores de calzado, quienes pagan una cuota individual al sindicato de 15 pesos, lo que representa ingresos para la organización sindical de 79 mil 500 pesos libres de impuestos. Pero las cuotas sindicales es el ingreso menor, donde los ingresos suman varios cientos de miles de pesos al año es por concepto de publicidad; en los carritos y en los uniformes de los agrupados pueden verse anuncios de la Lotería Nacional, El Oso , Mc Donald’s, entre otros anunciantes, los cuales varían de acuerdo a la ubicación de los carritos operados por los esforzados “boleros”.
En la sede del sindicato que se encuentra por las calles de Colombia, esquina con la Plaza de Santo Domingo, en pleno centro de la ciudad, también se expenden productos para la limpieza de calzado: cepillos, grasa, tintas, etcétera, etcétera. Pingüe negocio el que realiza Miguel Serrano Pérez, secretario general del sindicato.
A cambio de la cuota sindical y de la explotación vía publicidad los denodados lustradores de calzado de la capital mexicana, reciben como prestación: un uniforme nuevo por año, una despensa decembrina. El líder recibe además de las cuotas, los ingresos publicitarios, una camioneta nueva cada año, cortesía de productos “El Oso”. Para eso es el líder, sino ¿para qué?...