domingo, 6 de junio de 2010

¡GRASA JOVEN!


¡GRASA JOVEN!
Por Miguel Ángel Avilés
Seguramente al caminar por las concurridas calles del centro histórico y las principales avenidas de la ciudad de México, usted ha visto los carritos donde diariamente los aseadores de calzado, coloquialmente conocidos como “boleros”, realizan su labor diariamente, en un horario que va de la 7 u 8 de la mañana a las 3 de la tarde, dependiendo del punto de la urbe y el trafico de transeúntes.
Posiblemente lo que ignora es que se encuentran agrupados en un sindicato, denominado Sindicato de Trabajadores Limpiadores de Calzado del Distrito Federal, la agrupación aglutina a 5 mil 300 lustradores de calzado, quienes pagan una cuota individual al sindicato de 15 pesos, lo que representa ingresos para la organización sindical de 79 mil 500 pesos libres de impuestos. Pero las cuotas sindicales es el ingreso menor, donde los ingresos suman varios cientos de miles de pesos al año es por concepto de publicidad; en los carritos y en los uniformes de los agrupados pueden verse anuncios de la Lotería Nacional, El Oso , Mc Donald’s, entre otros anunciantes, los cuales varían de acuerdo a la ubicación de los carritos operados por los esforzados “boleros”.
En la sede del sindicato que se encuentra por las calles de Colombia, esquina con la Plaza de Santo Domingo, en pleno centro de la ciudad, también se expenden productos para la limpieza de calzado: cepillos, grasa, tintas, etcétera, etcétera. Pingüe negocio el que realiza Miguel Serrano Pérez, secretario general del sindicato.
A cambio de la cuota sindical y de la explotación vía publicidad los denodados lustradores de calzado de la capital mexicana, reciben como prestación: un uniforme nuevo por año, una despensa decembrina. El líder recibe además de las cuotas, los ingresos publicitarios, una camioneta nueva cada año, cortesía de productos “El Oso”. Para eso es el líder, sino ¿para qué?...

8 comentarios:

Héctor Gabriel Cano Castillo dijo...

Es verdad Miguelito, todo mundo que transita, trabaja, o va de paso por el "histerico" centro histórico, tendrá por necesidad que hacer una parada técnica con los "maestros del brillo". A propósito, a mi me hace falta una boleadita, aprovecharé el viernes en el Angel luego de la pachanga!, cuidate y un abrazo, muy agusto tu blog. Héctor Cano

Luis Reyes dijo...

Qué buena notita, algo que muy pocos reporteros de la ciudad de México no han abordado, gracias Miguel por tu nota.

José Noé Mercado dijo...

a veces caminamos por las calles sin
reparar en lo que hay en ellas. es interesante
saber acerca de estos boleros que también tienen
costumbres e intereses.
¿me creerás que nunca me he han boleado en la calle?
saludos

José Noé Mercado dijo...
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CRUZ ROJA MEXICANA dijo...

No deja de ser curiosa esa nota, porque no te imaginas que haya un sindicato de boleros. Sin embargo, refleja todo lo que implica un sindicato, nada de apoyo para el gremio, pero si cobrarles las cuotas sindicales que solamente benefician a los líderes. Es evidente que el gobierno capitalino se hace de la vista gorda, porque seguramente es parte del corporativisamo que los apoyan incondicionalmente a cambio de que sigan explotando al trabajador.
Interesante nota
Saludos

banana dijo...

Para las mujeres no es una actividad tan común pasar con el bolero, bueno al menos para mí, dado que la mayoría de los zapatos no requieren de este servicio. No obstante durante el invierno donde el uso de botas es más común siempre me representa un placer pasar con el bolero y vivir toda la experiencia de sentarte platicar con él o leer el periódico, mientras él se encarga de dejar tus zapatos como nuevos. Debo confesar que no me encanta que las botas queden tan brillosas como espejos, por lo que siempre busco algo de tierra para ensuciarlas un poco y no parecer cadete militar en servicio.

Tinta negra dijo...

Buena columna Miguel. Me gusta la manera en la que das a conocer la triste realidad de un trabajador sencillo a diferencia de sus líderes, como todo "buen" sindicato. Es abominable seguir viviendo y sobre todo aceptando la explotación laboral,asimismo continuar siendo objeto de burla de estos sujetos que pasan frente a nuestras narices con sus autos de lujo, alhajas, trajes de marca y eso sí, zapatos bien boleados!!

Tinta negra dijo...
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