jueves, 3 de junio de 2010
ENCUENTRO
ENCUENTRO
En algún momento te encontré…
Y en un momento te perdí…
Las nebulosas de la vida, de tu vida,
de mi vida.
Opacaron los gemidos de la pasión…
En algún momento te encontré…
Y en un momento te perdí…
Las nebulosas de la vida, de tu vida,
de mi vida.
Opacaron los gemidos de la pasión…
miércoles, 2 de junio de 2010
SOÑAR
-SOÑAR
Por Miguel Ángel Avilés
La renuncia del primer ministro japonés, Yukio Hatoyama, el día de ayer me puso en el limbo, en estado alterado de conciencia y me puse a fantasear. Las razones que obligaron al ahora ex primer japonés a tomar la decisión se debió a su baja popularidad y a promesas de campaña no cumplidas. El político japonés arraso en las elecciones del 2009 acabando con una hegemonía de más de 50 años del Partido Liberal Demócrata. La promesa electoral que propiamente le costó el puesto fue el retiro de la base militar estadounidense de Okinawa, promesa no cumplida.
Traslademos ese gesto de honor a nuestro vilipendiado México. Felipe Calderón, prometió ser el “presidente del empleo”, eliminar la tenencia vehicular, entre otras promesas electorales no cumplidas. La popularidad del político michoacano nunca ha alcanzado los niveles de popularidad o de aceptación para ser más congruentes con la precisión del lenguaje que alcanzó en su momento Yukio Hatoyama, que llegó al 90 por ciento de aceptación, misma que cayó al 20 por ciento al momento de la renuncia.
En el momento presente Felipe Calderón, enfrenta una crisis de credibilidad derivada de una serie de acciones que han terminado por desvirtuar su cuestionado mandato. La lucha contra el narcotráfico ha sido un boomerang, que le estalla todos los días en la cara al grado que coloquialmente ya se afirma, “el problema no es el narco, el problema es Felipe Calderón”. El tan mentado “Estado de Derecho”, ha sido una y otra vez ultrajado como en la ilegal liquidación de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro. Estos son solo dos ejemplos de la infinita variedad de promesas incumplidas por el mandatario mexicano.
Señala Michel Foucault, que se sueña leyendo, no durmiendo y yo después de leer la nota acerca de la dimisión del primer ministro japonés Yukio Hatoyama, en la versión electrónica del diario español “El País”, del 2 de junio del 2010, firmada por Andrés S. Braun, me puse a soñar y en estado alterado de conciencia leía en los diversos medios nacionales, escuchaba en los noticieros radiofónicos, veía y escuchaba al “gritoncito de la tele” y al teacher López Doriga. “Felipe Calderón, dimitió como presidente de México”, debido a su baja popularidad y a promesas de campaña no cumplidas y también debido a la ineficiencia e ineficacia de su gabinete, al cual el engrudo se le hace bolas… ni hablar hay que soñar de vez en cuando para romper con la monotonía de la realidad.
Por Miguel Ángel Avilés
La renuncia del primer ministro japonés, Yukio Hatoyama, el día de ayer me puso en el limbo, en estado alterado de conciencia y me puse a fantasear. Las razones que obligaron al ahora ex primer japonés a tomar la decisión se debió a su baja popularidad y a promesas de campaña no cumplidas. El político japonés arraso en las elecciones del 2009 acabando con una hegemonía de más de 50 años del Partido Liberal Demócrata. La promesa electoral que propiamente le costó el puesto fue el retiro de la base militar estadounidense de Okinawa, promesa no cumplida.
Traslademos ese gesto de honor a nuestro vilipendiado México. Felipe Calderón, prometió ser el “presidente del empleo”, eliminar la tenencia vehicular, entre otras promesas electorales no cumplidas. La popularidad del político michoacano nunca ha alcanzado los niveles de popularidad o de aceptación para ser más congruentes con la precisión del lenguaje que alcanzó en su momento Yukio Hatoyama, que llegó al 90 por ciento de aceptación, misma que cayó al 20 por ciento al momento de la renuncia.
En el momento presente Felipe Calderón, enfrenta una crisis de credibilidad derivada de una serie de acciones que han terminado por desvirtuar su cuestionado mandato. La lucha contra el narcotráfico ha sido un boomerang, que le estalla todos los días en la cara al grado que coloquialmente ya se afirma, “el problema no es el narco, el problema es Felipe Calderón”. El tan mentado “Estado de Derecho”, ha sido una y otra vez ultrajado como en la ilegal liquidación de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro. Estos son solo dos ejemplos de la infinita variedad de promesas incumplidas por el mandatario mexicano.
Señala Michel Foucault, que se sueña leyendo, no durmiendo y yo después de leer la nota acerca de la dimisión del primer ministro japonés Yukio Hatoyama, en la versión electrónica del diario español “El País”, del 2 de junio del 2010, firmada por Andrés S. Braun, me puse a soñar y en estado alterado de conciencia leía en los diversos medios nacionales, escuchaba en los noticieros radiofónicos, veía y escuchaba al “gritoncito de la tele” y al teacher López Doriga. “Felipe Calderón, dimitió como presidente de México”, debido a su baja popularidad y a promesas de campaña no cumplidas y también debido a la ineficiencia e ineficacia de su gabinete, al cual el engrudo se le hace bolas… ni hablar hay que soñar de vez en cuando para romper con la monotonía de la realidad.
lunes, 31 de mayo de 2010
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)


